¿Cómo reconocer una mala integracion social por la letra?

Fíjate, fíjate… a veces me parece mentira que haya cosas a nuestro alrededor, de las cuales no tenemos ni idea. Al menos, la mayoría de los mortales no tenemos ni idea de algunas. Te cuento: mi hijo Alejandro… qué encanto de niño. Con algunos problemas en la escuela, sí, pero un encanto de niño. Pues nada, fue llegar a la adolescencia… y zás, el encanto de niño se disolvió en el aire, como por encanto…

Malas contestaciones, agresividad, rendimiento escolar de pena, peleas constantes. Si a todo ello le añadimos que a mí me surgió una nueva pareja… pues ya te darás una idea de la que tuve montada en casa, durante un buen tiempecito.

Reuniones y más reuniones con psicólogos, educadores, orientadores… amén de la desesperación de sus profesores, quienes, por no entender, no le entendían ni siquiera la letra.

Y mira por dónde… pues justamente a partir de aquí, de su horrorosa letra… fíjate, fue apareciendo un atisbo de solución. Yo había leído en varias revistas de la pelu que nuestra letra refleja nuestra personalidad, e incluso había respondido a algunos tests que estas revistas traían, pero un poco como un juego, tú me entiendes. Pero… charlando y charlando con unos y con otros… alguien me habló de la grafoterapia. Yo nunca había oído esta palabra, aunque me resultaba familiar por lo que te decía, por los tests de las revistas, aunque aquí hablaban de “grafología”. Preguntando preguntando, averiguando y averiguando, fui  conociendo poco a poco de qué iba la cosa esa de la “grafoterapia”. Supe que se trataba de una de las aplicaciones de la grafología, que no sólo mejora la letra de las personas, sino que también… ¡modifica su carácter y sus actitudes! Mira tú por dónde…

Tal como le ha pasado a nuestra amiga, muchas personas desconocen que a través de la reeducación caligráfica podemos mejorar algunos aspectos de nuestra personalidad. Y esto es especialmente importante en el caso de los jóvenes, muchos de ellos afectados por el conocido fantasma del fracaso escolar, amén de dificultades de relación con su entorno, tanto familiar, como amistoso, e institucional…
En efecto, a poco que observemos a nuestro alrededor, comprobamos que muchos jóvenes no muestran, a primera vista, su verdadero potencial intelectual,  pues su letra, su grafía, es de una calidad  deficiente. Si consideramos que la escritura, junto con la palabra,  conforma nuestra manera de expresarnos, veremos que tanto una como otra son elementos indispensables para hacernos entender por los demás, y así lograr ser comprendidos por nuestros semejantes. 

Pongamos un sencillo ejemplo: un niño o un adolescente que no mantenga buenas relaciones con amigos o compañeros se está privando de sentar las bases para ser una persona sociable, solidaria, amistosa…  Agradable, en definitiva. Lo más probable es que se termine por transformarse  en un ser  solitario, individualista, y hasta egoísta, ya que, al no tener amigos, lo más seguro es que no comparta juegos ni actividades, por lo cual no disfrutará de relaciones participativas, ni del ocio,  y, eventualmente, cuando por fin se decida a hacerlo, con seguridad se sentirá desplazado por sus potenciales compañeros. Obviamente, ello repercutirá en etapas futuras  de su desarrollo,  lo cual podrá manifestarse según las siguientes reacciones, que a su vez  pueden devenir en  trastornos conductuales:

• Dificultad de integración en el grupo.
• Desgana por  mejorar o aprender, ya que se sentirá distinto.
• Dificultad de participar en cualquier evento (teatro, juegos, etc.)
• Potenciación  del individualismo y de la soledad.
• Inconstancia provocada por  falta de resultados.
• Incomunicación con sus allegados (amigos, familiares….)
 
Estas son sólo algunas de  las situaciones que pueden plantearse en la vida de los jóvenes,  o de cualquier persona, cuando su personalidad  se va cerrando paulatinamente,  por timidez, por excesiva seriedad, o por una cierta incapacidad de comunicación.  Si a ello se le une, por otro lado, que a edades tempranas  cuesta mucho lograr que los chicos se  responsabilicen  de todos sus actos, tenemos, en principio, caldo de cultivo para que estas personas tengan variados problemas con sus estudios, trabajo, o relaciones personales.
Para conseguir la superación de estos trastornos, la Grafoterapia  aparece como una herramienta  invalorable, pues permite vencer todos y cada uno de los baches en que pueden caer nuestros hijos, al afrontar  la solución de los problemas  comentados.
¿Cómo se detectan estos trastornos en la escritura?
A continuación vamos a ver algunos de los rasgos más frecuentes de la escritura  que muestran  estos problemas:

Poca participación social (timidez)
• Las partes  superiores de las letras suelen ser bastante largas.
• El tamaño de la letra es  pequeña o muy pequeña.
• La presión de la escritura es fina o muy fina.
• Las letras suelen estar muy pegadas unas  con otras.

Escasa comunicación
• Los finales de las letras son cortos o muy cortos.
• Los óvalos  son cerrados o muy cerrados o con vuelta.
• Las letras están separadas o muy separadas.
• La escritura esta inclinada a la izquierda.

Estos son algunos de los rasgos gráficos más importantes, aunque hay muchos más, si bien no siempre han de estar presentes todos ellos para considerar que una persona es muy tímida, muy seria o muy poco  comunicativa. Eso se valorará, como es natural, tras  un profundo e intenso análisis grafológico.

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