La grafología estudia la escritura manuscrita es decir, es un test proyectivo. En ella reflejamos nuestra realidad psico-fisica. Un grafólogo detecta cómo está la salud psicofísica de una persona, es algo así es como una radiografía psicosomática de la persona. Por ejemplo, se observa si hay ansiedad, si hay bloqueos emocionales, si hay irritabilidad, si hay agresividad, sí hay tendencias de apropiación indebida, si hay tendencia al desánimo o la depresión, si hay desinterés por la vida, por los estudios, y, además, si esas sintomatologías son puntuales o si ya vienen de tiempo, del pasado.
La grafoterapia racional se basa en 12 trazos, y cada uno de ellos esta relacionada con un área psico-fisiológica. Además cada trazo debe hacerse de una forma determinada, ya que cada uno de estos 12 trazos o movimientos consta de seis esencias por trazo.
¿Cómo actúa la grafoterapia?
Sabemos que la escritura parte del cerebro, exactamente del hemisferio izquierdo en las áreas de Wernicke y Broca y por lo éstas son las que nos dan la señal senso-motor para reproducir la escritura manuscrita.
La grafoterapia está basada en la ley del reflejo condicionado de Ivan Pavlon, fisiólogo ruso, premio Nóbel en 1904. Al repetir un numero determinado de veces un movimiento o trazo, éste hace de estimulo y crea nuevas vias de asociaciones interneurales que relacionan el estimulo sensitivo con el órgano receptor.
¿Cómo se corrigen los síntomas psico-emocionales con la Grafoterapia?
La Grafoterapia consiste, básicamente, en una reeducación gráfica que corrige aquellos rasgos de la escritura que manifiestan el trastorno que queremos corregir.
En el caso que nos ocupa, serán todos aquellos que detectemos; trás el preceptivo análisis grafológico, el cual, confirmará o descubrirá aspecto psico-emocionales de la personalidad del autor del escrito, bien sea éste joven o adulto.
El tratamiento consiste en la realización de unos ejercicios escriturales personalizados. Es importante señalar que cada persona manifiesta los síntomas de forma particular, y, por lo tanto, la terapia debe ser necesariamente personalizada.
¿Desde qué edad se pueden apreciar estos trastornos?
Naturalmente, desde que la persona empieza a escribir o a dibujar. Es decir, desde que adquiere la capacidad de expresarse mediante formas gráficas; digamos que desde los 8/9 años en adelante.
Es importante resaltar que esta terapia no tiene ninguna efecto negativo y sus efectos son permanentes y demostrables.